nuestro estomago

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La mayoría de las personas occidentales consideran el estómago como la parte más débil y desprotegida. Ese desamparo y vulnerabilidad es la que provoca que en esta zona se expresen los miedos existenciales. Por ejemplo, cuando vemos a alguien con mucha “barriga”, intuimos que es posible que tenga miedo del futuro material y por eso exhibe unas voluminosas reservas.

Volviendo al estómago, esta es la parte más ancha del sistema digestivo. Su función es de transformación: el bolo alimenticio pasará en el estómago un tiempo hasta hacerse papilla (el quimo), gracias a los jugos gástricos que segrega. El duodeno está situado después del estómago y antes del intestino delgado. Generalmente ambos órganos, estómago y duodeno reaccionan ante los mismos estímulos emocionales, relacionados con nuestra interacción con el mundo, pero lo hacen de manera jerárquica: los problemas simples se “digieren” en el estómago, mientras que los complejos lo hacen en el duodeno.

En el estómago se recogen muchas de las impresiones que vienen del exterior, todo aquello que debemos tragar, digerir y asimilar en la vida. Es el órgano que tiene encomendado el aspecto “material” de la digestión.

El estómago puede dolernos cuando nos resulta difícil aceptar o digerir un acontecimiento que no es de nuestro agrado. También cuando tenemos  algún tipo de dificultad a la que no paramos de darle vueltas de forma obsesiva. Incluso cuando tenemos que hacer frente a una situación nueva que nos genera miedo.

Los dolores de estómago parecen indicarnos que no resulta conveniente tratar de cambiar las ideas de los otros, que es mejor centrarnos en nuestras propias capacidades permitiendo que los demás hagan lo mismo. Recordando que cada cosa que nos trae la vida nos transforma.

También podemos considerar las enfermedades del estómago como quejas respecto a lo que recibimos. “No digiero esta situación bien”, “tal persona me da nauseas”, “se me levanta el estómago cuando veo eso”… digerimos la realidad que nos llega, y si está e “mal estado”, el estómago duele, se descompone, se cierra o enferma de diversas maneras.

Veamos algunos problemas:

-Acidez de estómago: suele estar causada por el miedo que provoca un temor amenazante. El remedio es confiar en los procesos de la vida.

-Gastritis: se puede generar a consecuencia de una incertidumbre prolongada, hay cierto sentimiento fatalista ante la vida.

-La hernia de hiato: algunas de las emociones que provocan la ascensión del diafragma y, por lo tanto, del estómago son el miedo, el pánico, la angustia, la ansiedad. Así pues se trata de la sintomatología producida por los conflictos psicoemocionales. El diafragma ha permanecido durante años ascendido reduciendo su capacidad de movilidad. El plexo solar (boca del  estómago) suele estar contraído y endurecido y hay dolor ante la presión.

La salud del estómago está directamente relacionada con:

*La sanación del vínculo con la madre, como creadora de un patrón alimenticio que se repetirá a lo largo de nuestra vida.

*Saber alejarnos de relaciones tóxicas que no logramos digerir.

*Aprender a manejar el estrés. El estómago es un maestro que nos enseña que todo requiere su tiempo. Si desobedecemos, se queja enfermando.

*Como maestro que es, al estómago le gusta ser escuchado: debemos atender a sus sabias señales. Y no olvidemos que puede ser considerado como un segundo cerebro y que su inteligencia no funciona con la razón, sino con la intuición

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